Cariño,
En este espacio de mi sitio web quiero que conozcas un poco de mí, de mi historia y de lo que me trajo hasta aquí.
Nací en Ciudad Guayana, al sur de Venezuela, una ciudad marcada por la fuerza del río Orinoco y la belleza del Caroní. Crecí entre el calor húmedo, los cielos inmensos y esa mezcla de naturaleza salvaje y estructura industrial que define a Guayana.
Pero también soy española. Mi padre llegó a la ciudad donde nací cuando tenía 42 años, un gallego de A Coruña que, como muchos, se enamoró del país, de su gente y de sus formas generosas.
Crecí entre dos culturas que me dieron acento, mirada y memoria.
Esa mezcla vive en todo lo que escribo: la calidez caribeña de las emociones y la firmeza europea de los silencios.
Ser venezolana y española no es solo un dato legal: es una forma de sentir, de ver el mundo, de narrar.
Soy abogada de profesión. Durante más de veinte años ejercí el Derecho con pasión. Fue mi vocación, mi camino, y también una de las primeras etiquetas que, con mucho orgullo, me colgué.
Luego llegó el momento de ser madre. Nació mi hija Manuela, y esa fue mi segunda y gran etiqueta.
“Abogada y mamá de Manuela”: así me definía en mis redes, en mis días, en mi vida entera.
Pero decidí emigrar. Y Manuela decidió crecer, convertirse en una adolescente que empieza a buscar su propio camino. La vida dio un giro inesperado. Me quedé sin la posibilidad de ejercer esa carrera que tanto me definía, y ser mamá ya no estaba siendo suficiente… y cada vez lo será menos.
Por primera vez me pregunté: ¿Y ahora qué hago? y la mas importante: ¿Ahora quien soy?
Mientras buscaba respuestas, me refugié en los libros, que siempre me llevan a otros mundos. Y un día, casi sin pensarlo, empecé a escribir lo que estaba sintiendo en medio de mis despojos.
La escritura apareció como una nueva forma de expresión.
Empezó como un juego, como una manera de soltar, de ordenar lo que dolía.
Alguien me dijo: “Deberías escribir tus historias”, y ese impulso fue suficiente para redescubrir mi amor por las palabras.
Siempre me gustó leer, pero nunca imaginé que escribir también podía convertirse en mi lugar.
Así nació 5 Minutos de Historias, mi newsletter. Un espacio donde comparto relatos íntimos, a veces crudos, a veces dulces, pero siempre verdaderos.
Allí nació Margarita, un personaje que me acompaña y que muchas veces me interpreta.
A través de ella escribo sobre emociones, vínculos, decisiones difíciles y sobre la libertad de ser quienes realmente somos.
Hoy escribo con alegría y convicción.
Porque descubrí que contar historias también es una forma de abrazar al otro.