MUCHACHITAS DE NUEVA YORK


Esta historia no habla de finales, sino de presencias. 

Del amor que se queda cuando todo se desmorona, de lo difícil que es pedir ayuda y de lo valiente que es simplemente estar. 

Margarita entra a una habitación donde siempre es de noche, y lo hace para acompañar, sostener y entender… incluso lo que no tiene palabras.