Cariño,
Entiendo que somos seres complejos, llenos de contradicciones y, muchas veces, perdidos entre nuestras propias expectativas.
Observo el mundo con curiosidad, procurando el silencio para poder escucharlo.
Quizá por eso escribo.
Porque la escritura se ha convertido en el lugar donde vuelvo una y otra vez para cuestionar mis propias certezas y comprender, un poco mejor, cómo somos y por qué somos.
Llegué a la escritura como quien encuentra en el fondo de su bolso algo que no estaba buscando, pero que necesitaba.
Hoy estoy exactamente donde mis decisiones me han traído, para bien y para mal, asumiendo la responsabilidad de cada una de ellas.
Por eso me resulta imposible escribir desde la superioridad o desde las recetas.
No tengo respuestas para ofrecer.
Apenas preguntas que todavía sigo explorando.
Escribo desde ese lugar que me obliga a mirar con atención.
Un lugar donde algunos días me río, otros me equivoco y otros simplemente vuelvo a empezar.
Ahí es donde más aprendo.
Y esa, al final, es la vida que intento contarte a través de mis palabras.
Karla Calvo.